Reserva de la Biosfera Chamela Cuixmala, JAL. / Foto: APDM.

¿Qué son y dónde están?


México es por su posición geográfica uno de los cinco países con mayor biodiversidad en el mundo. Cálidos mares, espesos bosques, enigmáticas selvas e imponentes desiertos forman un mosaico vivo que invita a ser explorado.

Las Áreas Protegidas (AP) son regiones terrestres o acuáticas representativas de diversos ecosistemas, donde el ambiente original no ha sido significativamente impactado por la actividad del ser humano, es decir, permanecen intactos.

Ocupan el 12.92% del territorio nacional y producen beneficios ecológicos y sociales cada vez más reconocidos y valorados.

El instrumento de política ambiental con mayor definición jurídica para la conservación de la biodiversidad es la red de AP, creada mediante decreto presidencial.

En este sentido, las actividades que pueden realizarse en ellas se establecen de acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), su reglamento, el programa de manejo y los programas de ordenamiento.

Los decretos de conservación de las Áreas Protegidas nacen con el objetivo de asegurar el futuro de nuestra naturaleza, hábitats y especies de flora y fauna. El Desierto de los Leones, localizado en el Distrito Nacional, fue la primera AP mexicana, decretada como Parque Nacional en 1917.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) administra actualmente 174 áreas naturales de carácter federal, las cuales representan 25 millones 384 mil 818 hectáreas.

Sin embargo, existen también Áreas Protegidas estatales, comunitarias o privadas.

Están sujetas a regímenes especiales de protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías establecidas en la Ley.