Constituye una excelente opción para los deportistas que buscan emociones extremas y disfrutar la belleza de la naturaleza.

Ubicado al suroeste de la ciudad de Toluca, en el Estado de México, y con una superficie aproximada de 46 784 hectáreas, se encuentra el Parque Nacional Nevado de Toluca. Constituye la superficie de área natural que abriga al volcán Nevado de Toluca, también llamado Xinantécatl. Fue decretado en 1936 por el entonces presidente de México Lázaro Cárdenas, y conforme a la ley, ha sido un lugar de resguardo de diversas especies de flora y fauna, y representa una extensa variedad de ecosistemas debido al gradiente altitudinal del volcán.

Por: Natalia Álvarez

El Xinantécatl es un volcán ya extinto que se coloca como la cuarta elevación más grande de nuestro país. Tiene una altitud de 4 680 metros sobre el nivel del mar; forma parte de la Cordillera Neovolcánica Transversal y del Cinturón de Fuego del Pacífico, y es el parteaguas de dos de las cuencas hidrológicas más importantes de México: las de los ríos Lerma y Balsas.

Su altura, con la subsecuente diferencia de climas, se manifiesta en diferentes ecosistemas; así, mientras en las faldas del volcán se presenta uno templado y lluvioso, en la cumbre, el clima es frío en verano y polar de alta montaña en invierno. Predominan los bosques de coníferas y encinos, aunque a mayor altura sólo crecen gramíneas, pastos, musgos y algas.

La fauna se compone, en las partes bajas, de zarigüeyas, venados cola blanca, conejos teporingos, conejos de las nieves, coyotes, mapaches, ardillas, chinchillas, halcones, águilas reales, lagartos serranos y cucos. Destacan las especies endémicas como una especie de tuza, Crateogemys planiceps, la gallinita de monte (Dendrortyx macroura) y el gorrión zacatonero (Oriturus superciliosus). Finalmente, también hay especies endémicas de reptiles, como la lagartija Barisia imbricada y la salamandra.

Volcán de agua

En la helada cima se encuentran dos lagunas, Sol y Luna, que se formaron en el cráter al quedar tapada la boca eruptiva. Son consideradas región hidrológica prioritaria de México.

Estas lagunas albergaron la vitalidad religiosa de los indígenas desde tiempos remotos, y la zona ha sido objeto de investigaciones arqueológicas entre las que destacan los trabajos en arqueología subacuática; considerando la helada temperatura del agua, las inmersiones han superado los problemas fisiológicos de montaña, y marcan un récord en el trabajo científico, el cual ha arrojado importantes descubrimientos acerca de los usos y costumbres de los antiguos habitantes del centro del país (alrededor de los años 1300 a 1500 d.C). Los expertos aseguran que el centro ceremonial hallado en la laguna de la Luna estaba dedicado a Tláloc, dios de la lluvia. Así pues, este parque nacional ofrece una reserva de material histórico y natural que merece ser preservado.

La protección como necesidad

Hablar de cualquier área natural protegida implica mencionar la cantidad de servicios ambientales que ofrece, y la importancia de éstos para los usuarios. En este caso, los habitantes del Valle de Toluca son los beneficiarios de servicios de singular importancia, como una buena calidad del aire, protección de la biodiversidad, regulación de mecanismos de control biológico y captación de agua. Todo esto a cargo de los bosques presentes en el parque, que desempeñan un papel crucial en la mitigación de desbordamientos e inundaciones, estabilización del clima, control de la erosión, captación de agua y captura de carbono.

Las ventajas anteriores sólo puede otorgarlas una reserva natural sana y, a pesar de que este parque está bajo protección, no ha sido suficiente. Un problema persistente desde que fue decretado, es el de los asentamientos irregulares a gran altitud, como el poblado de Raíces (a 3 500 msnm), cuyos habitantes siembran papa y avena, prácticas que degradan el entorno ambiental. Se trata de un ejemplo más para pensar que el uso de los recursos naturales en el contexto rural mexicano implica considerar una contradicción entre la subsistencia del sistema social y la conservación del medio ambiente.

En el caso del Nevado de Toluca, los impactos de la actividad humana no han podido ser eliminados, y sus ecosistemas presentan serios problemas, entre los que destacan la pérdida de la cubierta forestal, la disminución de la densidad del arbolado, el deterioro de la biodiversidad genética, y la extracción de tierra; el reencauzamiento y sobreexplotación de escurrimientos superficiales, y la introducción de especies no nativas. Y es que la privilegiada ubicación del parque nacional Nevado de Toluca, cerca de centros urbanos importantes, los hermosos paisajes que ofrece y la enorme cantidad de actividades recreativas que se pueden llevar a cabo y que van desde montañismo, bicicleta de montaña, hasta la pesca deportiva, han hecho que sea un lugar muy recurrido por los habitantes de las grandes ciudades del centro de la república.

El Parque Nacional del Nevado de Toluca es una magnífica opción para realizar recorridos ecoturísticos, disfrutar de un día alejado del caos la ciudad y la rutina, y además es accesible para empezar a adentrarse en el deporte del montañismo. Sin embargo, es necesario comprender que el equilibrio de un ecosistema puede ser muy frágil y que restituirlo puede costar años, por eso la práctica de un turismo responsable es la clave para seguir disfrutando de todo lo que nos ofrece la naturaleza.


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