México es uno de los cinco países con mayor diversidad biológica.

México enfrenta un enorme reto en la conservación de su biodiversidad biológica, lo que a la vez ofrece la oportunidad de innovar diversas acciones y estrategias de uso sustentable y conservación de sus recursos naturales.

México ha sido reconocido en el mundo por la excepcional diversidad biológica y cultural que alberga. La biodiversidad se expresa en la heterogeneidad de sus paisajes, ecosistemas y las numerosas especies que se distribuyen en todo el territorio nacional.

El hecho de que México sea uno de los cinco países con mayor diversidad biológica, nos confiere una gran responsabilidad ante el mundo, especialmente cuando se considera que una elevada proporción de esas especies son endémicas del país, es decir, que sólo habitan en el territorio nacional.

Sin duda, México enfrenta un enorme reto en la conservación de su biodiversidad biológica, lo que a la vez ofrece la oportunidad de innovar diversas acciones y estrategias de uso sustentable y conservación de sus recursos naturales (Conabio, 2006).

Lamentablemente, es innegable que el aumento de las presiones antropogénicas sobre la biodiversidad, en particular las que causan las elevadas tasas de cambio de usos de suelo, la modificación de los ecosistemas, la extracción ilícita y mal planeada de los recursos naturales, están conduciendo una pérdida irreversible de especies o sus poblaciones y el deterioro de los ecosistemas (Challenger 1998; Ehrlich y Ceballos, 1997; Rodrigues et al., 2003).

En el ámbito mundial, se considera a México como el segundo país con mayores índices de deforestación, que varían de acuerdo al tipo de vegetación,  periodo y escala de estudio (Dirzo y García, 1992; FAO, 2007; Nuñez-Farfan et al. 1996; Velásquez et  al., 2002). Otros factores causales de la pérdida de la biodiversidad son el tráfico ilegal de especies invasoras. La desaparición de especies y poblaciones tiene profundos impactos en la estructura y función de los ecosistemas, así como en la provisión de los servicios ambientales (Ceballos y Ehrlich, 2002).

Ante estos escenarios es apremiante diseñar estrategias más integrales para la conservación y el uso sustentable, con enfoques a múltiples escalas con el objetivo de representar al mayor número de elementos de biodiversidad en sitios prioritarios en los que se deberán enfocar los recursos humanos y financieros.

Numerosas instituciones de gobierno y especialistas, conformaron un grupo de trabajo que decidió ampliar el contexto de esta evaluación  con diversos enfoques y escalas de una manera integral con el fin de identificar los sitios prioritarios para la conservación de la biodiversidad terrestre.

A pesar de que aún no se concluye el proceso por definir como se cubrirán los vacíos y omisiones de conservación, es evidente la necesidad de hacer de su conservación un proceso participativo ya que de otra manera no se logrará conservar el capital natural del país.

Aunque las AP son una de las estrategias centrales para conservar la biodiversidad, con un marco legal robusto y cada vez con mayor aceptación y demanda social, es fundamental complementar este sistema con un conjunto diversificado y complementario de otros instrumentos de conservación para asegurar la permanencia y funcionamiento de los ecosistemas, sus servicios y la mayoría de sus especies.

Fuente: Libro “Análisis de Vacíos y Omisiones en Conservación de la Biodiversidad Terrestre de México: espacios y especies.


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