¿Cómo se ve una nueva economía de plásticos?

Algunos pueden decir que somos una nación de consumidores excesivos.

¿Quién puede negarse a disfrutar de la comida rápida ocasional y un buen día de compras?

Se estima que 50 millones de personas visitan restaurantes de servicio rápido cada día, mientras que 154 millones de consumidores compraron en tiendas y en línea.

Queremos cosas rápidas, lo queremos barato y luego, parece, las tiramos.

La mayoría de los productos que compramos se entregan en envases de diversos tipos de plástico que tienen un solo uso, desde nuestros envases de comida rápida y botellas de agua hasta productos comestibles y bolsas de compras.

La cantidad de miles de millones de bolsas de plástico y envolturas que se usan cada año por ejemplo son inquietantes.

Todo esto puede sonar un poco alarmante, pero hay pasos fáciles que podemos tomar hacia una sociedad más verde.

Los envases de plástico han revolucionado la industria de productos para el consumidor, brindando beneficios como una mayor vida útil de los alimentos y menores costos de transporte al tener un peso más liviano.

Pero a pesar de su conveniencia, este desecho de plástico también viene con un alto precio en los costos económicos y ambientales.

Esto es, un porcentaje mínimo del plástico desechado se recolecta para su reciclaje, lo que representa una pérdida de miles de millones de dólares en lo que podría ser el costo material recuperado.

La mayoría de estos residuos se depositarán en vertederos durante siglos o se lavarán en los desagües pluviales y en nuestros cursos de agua y océanos.

Entonces, ¿cómo podemos rediseñar este modelo de “tomar, hacer, usar y derrochar”, o economía lineal, en un sistema más sostenible?

Desde el productor hasta el consumidor, todos somos parte de la solución en la transición a una economía circular.

Esto significa que podemos limitar la cantidad de plástico que ingresa a la corriente de desechos en primer lugar, y en su lugar, transformarla en productos reutilizables o nutrientes que son transferidos nuevamente al entorno en un proceso cíclico y renovable.

Los fabricantes pueden liderar el camino hacia esta “nueva economía del plástico” al desarrollar productos que son reciclables y contienen material reciclado, aseguran un etiquetado claro que indique que son reciclables y utilizan menos material en el diseño general.

Además, las empresas están creando nuevos productos bioplásticos provenientes de materiales biológicos renovables (en lugar de principalmente basados en combustibles fósiles) y/o son biodegradables en el medioambiente.

En el lado del consumo, las empresas pueden comprometerse a utilizar más materiales de embalaje reciclables y de contenido reciclado, proporcionar contenedores de reciclaje para los clientes y abogar por más servicios de reciclaje y compostaje en sus comunidades.

Y como consumidores, podemos tomar medidas sencillas para cambiar nuestro comportamiento y reducir el desperdicio, como optar por usar vajilla lavable en las reuniones y llevar bolsas de compra reutilizables durante las compras.

Los gobiernos también están tomando medidas para reducir el desperdicio de plástico, y muchos países y estados prohíben o gravan las bolsas de plástico de un solo uso.

En Francia por ejemplo, está dando un paso más en su Ley de Transición Energética para el Crecimiento Verde con planes para prohibir todos los platos y cubiertos de plástico para 2020.

No importa cuál sea la resolución, como sociedad podemos hacer que sea un objetivo reducir, reutilizar y reciclar para continuar empujando hacia una tierra más verde y más saludable en los próximos siglos.

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Fuentes: Youtube, Plastitec, Huffingpost

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